Los consejos del doctor para evitar los achaques propios del empresario

5 Febrero, 2016

Publicado el 25/02/2012 en EL ECONOMISTA

El exjefe de los servicios médicos del Real Madrid y cirujano del Hospital Ruber, Alfonso del Corral, señala las dolencias más comunes y principales recetas para evitarlas. Por Paloma Bulnes

El estrés, el dolor de espalda y la obesidad son los males más comunes que padecen los ejecutivos de todo el mundo. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las enfermedades laborales provocan que el 4 por ciento del PIB mundial, lo que supone un gasto total de 1,25 billones de dólares, se pierda por el coste tanto indirecto como directo.

Los dolores de cuello y de espalda son las patologías más frecuente que sufren los directivos de todo el mundo, debido al tiempo prolongado que pasan sentados. Además, el dolor cervical y las lumbalgias que se producen se deben a molestias musculares por sobrecarga, sin implicar una patología de base de mayor importancia.

Para solucionarlas, el doctor Alfonso del Corral, ex jefe de los servicios médicos del Real Madrid, especialista en traumatología y cirujano del Hospital Ruber Internacional de Madrid, señala que lo fundamental es realizar una tonificación o un fortalecimiento adecuado de la musculatura del cuello, la espalda y los abdominales.

También es muy importante seguir una serie de pautas de higiene postural como la altura a la que está situada la mesa de trabajo o el tipo de silla. Entre las enfermedades del aparato locomotor, el experto diferencia dos tipos de dolencias: una debida a los malos hábitos en las posturas, y otra causada por lesiones ocasionadas por la actividad deportiva realizada de forma esporádica y sin la adecuada forma física, como consecuencia de la falta de tiempo.

Otras lesiones secundarias que sufren los ejecutivos se deben al uso del teclado y el ratón del ordenador. Este último causa más de 200.000 bajas laborables por temporada tan sólo en Estados Unidos. El síndrome del túnel del carpo –también llamado síndrome del ratón– es una patología que afecta principalmente a la mano provocada por la compresión del nervio mediano a nivel de la muñeca. Esto ocasiona dolor, adormecimiento y hormigueos en los dedos, excepto en el meñique.

También produce dolores nocturnos y en los casos más avanzados hay una pérdida considerable de la fuerza y una disminución de la masa muscular en la base del dedo pulgar. Para solucionar esto, existen en el mercado ratones ergonómicos que minimizan los efectos de su uso repetitivo, o ratones que vibran cuando llevas más de diez minutos trabajando.

Además, el uso prolongado del teclado provoca tendinitis de los músculos extensores de la muñeca y dedos de la mano, y en casos más graves cuadros de epicondilitis –sobrecarga de la inserción de la musculatura extensora a nivel del codo por un movimiento repetitivo típico de la práctica de deportes como el tenis o pádel –. Como solución se presentan distintos tipos de teclado o apoyos para minimizar estas lesiones. Por último, son frecuentes las lesiones musculares y sobrecargas tendinosas como consecuencia de la práctica deportiva ocasional por la falta de tiempo a la que están sometidos los ejecutivos.

Entre las causas que influyen en que se produzca una lesión muscular existen factores intrínsecos como alteraciones nutricionales por la mala alimentación y electrolíticas. Aparte, se pueden producir unos factores extrínsecos como son los fuertes golpes entre jugadores en deportes de contacto, como el fútbol, el balonmano, el rugby o el baloncesto.

Las causas potenciales para sufrir una lesión muscular son bastante variadas. Las más comunes son la obesidad o el sobrepeso, una preparación deficiente que se debe al mal tono muscular y a no calentar y estirar antes y después de la práctica de deportes, sobrecargas musculares continuadas y exceso de tensión muscular.

Las lesiones pueden ser desde un calambre por sobreesfuerzo, una contractura, distensión, contusión, desgarro fibrilar o rotura muscular. Para evitar este tipo de lesiones, lo mejor es la prevención. Una educación higiénico-dietética y deportiva, entrenamiento progresivo, calentamiento y estiramiento adecuado y respetar el tiempo de recuperación.

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Publicada en Artículos por Alfonso del Corral

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